jueves, 7 de octubre de 2010

Orar


“De toda la lista de deberes cristianos, no hay ninguno que nos anima más que la oración. Es el deber que nos incumbe a todos. Alto o bajo, rico o pobre, erudito o analfabeta – todos tienen que orar. Sobre todo, es el deber en el cual todo depende del corazón y el motivo dentro.
“Puede que nuestras palabras sean débiles y mal escogidas, que nuestro lenguaje quebrado y mal gramáticamente, y sin valor para escribirse. Pero si nuestro corazón está bien con Dios, todo lo demás no importa. El que se sienta en el cielo puede deletrear todo el sentido de cada petición que llega en el nombre de Jesús, y puede hacer que el que pide sepa y sienta que lo recibe”.
SanLucas 11:1  Aconteció que estaba Jesús orando en un lugar y, cuando terminó, uno de sus discípulos le dijo: -Señor, enséñanos a orar, como también Juan enseñó a sus discípulos.

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