jueves, 23 de diciembre de 2010

Guerra Espiritual


Hay dos errores primarios cuando se habla de guerra espiritual: sobre-enfatizarla y subestimarla. Algunos culpan de cada pecado, cada conflicto y cada problema a los demonios que necesitan ser expulsados. Otros ignoran completamente la realidad espiritual, y el hecho de que la Biblia nos enseña que nuestras batallas son contra poderes espirituales. La clave para el éxito en la guerra espiritual es encontrar el balance bíblico. Algunas veces Jesús expulsó demonios de la gente, y algunas veces sanó a la gente sin mencionar lo demoníaco. El apóstol Pablo enseñó a los cristianos a librar batallas contra el pecado en ellos mismos (Romanos 6), y a librar batallas en contra del maligno (Efesios 6:10-18).
Efesios 6:10-12 declara, “Por lo demás, hermanos míos, fortaleceos en el Señor, y en el poder de su fuerza. Vestíos de toda la armadura de Dios, para que podáis estar firmes contra las asechanzas del diablo. Porque no tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes.” Este pasaje nos enseña algunas verdades cruciales; (1) Solo podemos estar fuertes en el poder del Señor, (2) Es la armadura de Dios la que nos protege, (3) Nuestra batalla es contra fuerzas espirituales de maldad en el mundo.
(1) Un poderoso ejemplo de esto es el arcángel Miguel en Judas verso 9. Miguel, como el más poderoso de todos los ángeles de Dios, no reprendió a Satanás en su propio poder, sino que dijo “El Señor te reprenda.” Apocalipsis 12:7-8 dice que en el final de los tiempos, Miguel derrotará a Satanás. Aún así, cuando se presentó su conflicto con Satanás, Miguel reprendió a Satanás en el nombre y autoridad de Dios, no en la suya propia. Es solo a través de nuestra relación con Jesucristo que nosotros, como cristianos, tenemos alguna autoridad sobre Satanás y sus demonios. Es solo en Su nombre que nuestra reprensión tiene algún poder.
(2) Efesios 6:13-18 nos da una descripción de la armadura espiritual que Dios nos da. Debemos estar firmes con (a) el cinturón de la verdad, (b) la coraza de justicia (c) el Evangelio de la paz, (d) el escudo de la fe, (e) el yelmo de la salvación, (f) la espada del Espíritu, y (g) orando en el Espíritu. ¿Qué es lo que estas piezas de la armadura espiritual representan para nosotros en la guerra espiritual? Debemos hablar la verdad contra las mentira de Satanás. Debemos descansar en el hecho de que somos declarados justos por el sacrificio que Cristo hizo por nosotros. Debemos proclamar el Evangelio, sin importar cuánta resistencia recibamos. No debemos vacilar en nuestra fe, no importa cuán fuertemente seamos atacados. Nuestra defensa principal es la seguridad de que tenemos nuestra salvación, y el hecho de que las fuerzas espirituales no pueden quitárnosla. Nuestra arma ofensiva está en la Palabra de Dios, no en nuestras propias opiniones y sentimientos. Debemos seguir el ejemplo de Jesús en reconocer que algunas victorias espirituales solo son posibles a través de la oración.
Jesús es nuestro mejor ejemplo para la guerra espiritual. Observa cómo Jesús manejó los ataques directos de Satanás: “Entonces Jesús fue llevado por el Espíritu al desierto, para ser tentado por el diablo. Y después de haber ayunado cuarenta días y cuarenta noches, tuvo hambre. Y vino a ÉL el tentador, y le dijo; Si eres Hijo de Dios, di que estas piedras se conviertan en pan. Él respondió y dijo: Escrito está; No solo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios. Entonces el diablo le llevó a la santa ciudad, y le puso sobre el pináculo del templo, y le dijo: Si eres Hijo de Dios, échate abajo; porque escrito está: A sus ángeles mandará acerca de ti, y en sus manos te sostendrán, para que no tropieces con tu pie en piedra. Jesús le dijo: Escrito está también: No tentarás al Señor tu Dios. Otra vez le llevó el diablo a un monte muy alto, y le mostró todos los reinos del mundo y la gloria de ellos, y le dijo: Todo esto te daré, si postrado me adorares. Entonces Jesús le dijo: Vete, Satanás, porque escrito está: Al Señor tu Dios adorarás, y a Él solo servirás. El diablo entonces le dejó; y he aquí vinieron ángeles y le servían.” (Mateo 4:1-11) La mejor manera de combatir a Satanás es la manera que Jesús nos mostró y que fue citando la Escritura, porque el diablo no puede manejar la espada del Espíritu, la Palabra del Dios Viviente.
El mejor ejemplo de cómo no comprometerse en una guerra espiritual fueron los siete hijos de Esceva. “Pero algunos de los judíos, exorcistas ambulantes, intentaron invocar el nombre del Señor Jesús sobre los que tenían espíritus malos, diciendo; – Os conjuro por Jesús, el que predica Pablo. Había siete hijos de un tal Esceva, judío, jefe de los sacerdotes, que hacían esto. Pero respondiendo el espíritu malo, dijo; -A Jesús conozco, y sé quién es Pablo; pero vosotros, ¿quiénes sois? Y el hombre en quien estaba el espíritu malo, saltando sobre ellos y dominándolos, pudo más que ellos, de tal manera que huyeron de aquella casa desnudos y heridos.” (Hechos 19:13-16). ¿Cuál fue el problema? Los siete hijos de Esceva estaban usando el Nombre de Jesús. Eso no es suficiente. Los siete hijos de Esceva no tenían una relación con Jesús, por lo tanto sus palabras eran carentes de cualquier poder o autoridad. Los siete hijos de Esceva se estaban basando en una metodología. Ellos no se basaban en Jesús, y no estaban empleando la Palabra de Dios en su guerra espiritual. Como consecuencia, recibieron una humillante golpiza. Aprendamos de su mal ejemplo y manejemos las batallas espirituales como lo describe la Biblia.
En resumen, ¿cuáles son las claves para el éxito en la guerra espiritual?. Primero, que nos apoyemos en el poder de Dios, no en el nuestro. Segundo, reprendamos en el Nombre de Jesús, no en el nuestro. Tercero, protegernos con toda la armadura de Dios. Cuarto, librar nuestras batallas con la espada del Espíritu – La Palabra de Dios. Por último, debemos recordar que aunque libramos batallas contra Satanás y sus demonios, no cada pecado o problema es un demonio que necesita ser reprendido. “Antes, en todas estas cosas somos más que vencedores por medio de Aquel que nos amó” (Romanos 8:37).

martes, 21 de diciembre de 2010

Gracia sin perjuicios

Gracia sin prejuicios
Ahora lo hemos oído nosotros mismos, y sabemos que verdaderamente este es el Salvador del mundo (Juan 4: 42).
POCO DESPUÉS, JESÚS DEJÓ LA PROVINCIA de Judea para regresar a Galilea. Había por lo menos tres maneras de ir. Una, por la ribera del Jordán, vía Jericó; otra, por la costa del Mediterráneo, vía Cesárea; y la tercera, por las llanuras centrales de Palestina, que atravesaban la provincia de Samaría. Pocos judíos escogían este camino, aunque era más corto, a causa de su enemistad con los samaritanos, quienes frecuentemente les negaban agua, comida y hospedaje. Jesús, guiado por su Padre, escogió este camino.
Tenía el anhelo de compartir el evangelio con los discriminados samaritanos. Jesús y sus acompañantes llegaron, cansados del camino, al pozo de Jacob, cerca del pueblo de Sicar. Fue allí donde Jesús tuvo la conversación con la mujer samaritana. Dios lo guió para compartir su carácter con esa pobre mujer, y con todos los habitantes del pueblo.
Tan grande era el amor de Cristo por esa mujer, que hizo varias cosas que salieron de las convenciones sociales de aquellos días. En primer lugar, se puso a conversar con una mujer. Ningún hombre decente debía dirigirse a una mujer en la vía pública. En segundo lugar, ningún hombre decente debía hablar con una mujer extraña a solas. En tercer lugar, ningún hombre decente debía hablar con una mujer de baja reputación moral. Además, existía el prejuicio de hablar con samaritanos, menos aun con una mujer samaritana.
Pero a Jesús le importaron muy poco esos prejuicios. Él había venido a revelar el carácter de Dios, y no podía ceder a discriminaciones y escrúpulos que separaban a las personas. Habló de la salvación a una pobre mujer que estaba agobiada por una vida de pecado. Para él, cumplir esta misión de mostrar la gracia de Dios era lo más importante. Era tan importante que, aparentemente, hasta se olvidó de comer y beber. De hecho, hablando del incidente, dijo: «Mi alimento es hacer la voluntad del que me envió y terminar su obra» (Juan 4: 34).

lunes, 11 de octubre de 2010

Efesios 6:17 - Y tomad el yelmo de la salvación y la espada del Espíritu, que es la palabra de Dios; 

El apóstol Pablo, en el que nos advierte contra las fuerzas del mal que nos odian, enviar los cristianos usar la armadura de Dios. " La Biblia, dice, es nuestra arma de ataque: "Y tomad el yelmo de la salvación y la espada del Espíritu, que es la palabra de Dios" (Efesios 6:17).

La historia humana revela tiempos oscuros, cuando los cristianos llamados esgrimido espadas de acero para matar en el nombre de Dios. Guerras "religiosas" no tenía nada santa - luchaban por el poder, la riqueza, impulsado por el odio.

El verdadero cristiano es la guerra espiritual en la naturaleza. En él, la victoria ya está asegurada -, pero con una condición: que aceptemos la protección del Señor. Y para confirmar que la guerra realmente depende del Señor, recibió una sola arma "ofensiva". Sólo un arma no es de acero, pero la "espada del Espíritu." Cada vez que nos olvidamos de la Biblia lo que le queda es luchar con armas humanas en lugar de ejercer "la palabra de Dios." El recuerdo de Pablo es claro: nuestra lucha es espiritual. Y nuestra espada es la Biblia.
 

viernes, 8 de octubre de 2010

El auto con motor poderoso


Hace muchos años había un hombre que traía un carro nuevo.  Nunca había sido dueño de un carro en toda su vida.  El carro venia con un poderoso motor.  Pero se encontró el hombre empujando al carro.  Era muy confuso pero cada vez que él usaba el carro siempre era necesario  que alguien estuviera dentro del carro para manejarlo y otra persona empujando! Por fin alguien vino a él y le dijo, “Santiago, Porque tú siempre andas empujando el carro?  ¿Acaso es que no tiene gasolina?”
“Claro que si” dijo Santiago. “El tanque está lleno de gasolina, pero no sé que hacer con él.”
“Déjame enseñarte Santiago.  Pon la llave aquí y empieza a encenderlo. Hombre, escuchas el motor arrancar y ahora si hay poder real. Ahora vamos a dar un paseo.”
En la vida cristiana tú tienes un motor fuerte, nada menos que la vida de resurrección que Cristo hizo disponible para ti. Deja de empujar! Enciende el motor. Abandona toda tentación, toda oportunidad, toda eminencia de circunstancia, cada situación de amenaza a la energía divina de Cristo en ti.
¿Cómo estamos viviendo nuestras vidas cristianas? ¿Estamos intentando hacerlo por nosotros mismos o estamos dependiendo de Dios?

jueves, 7 de octubre de 2010

Orar


“De toda la lista de deberes cristianos, no hay ninguno que nos anima más que la oración. Es el deber que nos incumbe a todos. Alto o bajo, rico o pobre, erudito o analfabeta – todos tienen que orar. Sobre todo, es el deber en el cual todo depende del corazón y el motivo dentro.
“Puede que nuestras palabras sean débiles y mal escogidas, que nuestro lenguaje quebrado y mal gramáticamente, y sin valor para escribirse. Pero si nuestro corazón está bien con Dios, todo lo demás no importa. El que se sienta en el cielo puede deletrear todo el sentido de cada petición que llega en el nombre de Jesús, y puede hacer que el que pide sepa y sienta que lo recibe”.
SanLucas 11:1  Aconteció que estaba Jesús orando en un lugar y, cuando terminó, uno de sus discípulos le dijo: -Señor, enséñanos a orar, como también Juan enseñó a sus discípulos.

lunes, 4 de octubre de 2010

Hay aún muchos obstinados, habladores de vanidades y engañadores, mayormente los de la circuncisión.
A esos es preciso tapar la boca, porque trastornan casas enteras enseñando por ganancia deshonesta lo que no conviene.Tito 1.10-11
Hoy día muchos golopean nuestras casa en nombre de la verdad, pero sera que la verdad misma es la que nos traen?. 
Cuando Jesús advirtio sobre la venida de falsos Cristos no era broma. Hoy en dia se han proliferado tanto las personas que vienen a tocar nuestras puertas en nombre de Dios pero sera que Dios esta en esto; o estamos siendo engañados?
Porque se levantarán falsos cristos y falsos profetas, y harán grandes señales y prodigios, de tal manera que engañarán, si es posible, aun a los escogidos. Mateo 24.24
También debes saber que en los últimos días vendrán tiempos peligrosos.
 Habrá hombres amadores de sí mismos, avaros, vanidosos, soberbios, blasfemos, desobedientes a los padres, ingratos, impíos,
sin afecto natural, implacables, calumniadores, sin templanza, crueles, enemigos de lo bueno,
traidores, impetuosos, engreídos, amadores de los deleites más que de Dios,
que tendrán apariencia de piedad, pero negarán la eficacia de ella. A esos, evítalos.
De ellos son los que se meten en las casas y llevan cautivas a las mujercillas cargadas de pecados, arrastradas por diversas pasiones. 1Timoteo 3.1-6
Estemos pues alerta a todo lo que toque nuestra puerta y sepamos a quien decir BIENBENIDO!!!